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18.8.12

Los diarios de Charles Bukowski (Parte II)

Continuando con nuestra serie de Diarios personales, aquí va una segunda parte del de el escritor Charles Bukowski, un protagonista habitual del Bazar
06/11/92 12:08

Me siento envenenado esta noche, meado encima, usado, desgastado hasta el forro. No es solamente la vejez, aunque pueda tener algo que ver. Creo que la multitud, esa multitud, la Humanidad, que siempre me ha resultado difícil de soportar, está ganando finalmente la partida. Creo que el gran problema es que para ellos todo es una repetición de la jugada. No tienen frescura. Ni el más pequeño de los milagros. Se arrastran hacia adentro y me pasan por encima. Si tan sólo, por un día, viera a UNA persona hacer o decir algo que se saliera de lo habitual, me ayudaría a sobre llevar las cosas. Pero están rancios, llenos de mugre. No hay la más mínima elevación. Ojos, orejas, piernas, voces, pero... nada. Se coagulan dentro de sí mismos, se engañan para ir tirando, fingiendo estar vivos.
Era mejor cuando era joven, y aún seguí buscando. Merodeaba por las calles de la noche, buscando, buscando...; alternando, peleándome, buscando... No encontré nada. Pero el cuadro completo, la nada, todavía no se había perfilado. Nunca encontré realmente a un amigo. En cuanto a las mujeres, había esperanza cuando conocía a una nueva, pero sólo al principio. Desde muy joven lo entendí, dejé de buscar a la Chica de Ensueño; solo quería una que no fuera una pesadilla.
Con la gente, sólo encontré a los vivos que ahora estaban muertos; en los libros, en la música clásica. Pero no me ayudó, durante un tiempo. Pero no había más que un número limitado de libros estimulantes y mágicos, y luego se acababa. La música clásica era mi principal Escuchaba la mayor parte de ella en la radio y sigo haciéndolo.Y nunca deja de sorprenderme, incluso ahora, cuando oigo algo fuerte y nuevo que no había oído antes, y ocurre bastante a menudo. Mientras escribo esto estoy escuchando en la radio algo que no había oído hasta ahora. Me regalo con cada nota como un hombre hambreiento de una nueva oleada de sangre y significado, y ahí está. Toda esta masa de música sublime, siglos y siglos de música, me deja completamente maravillado. Debe de ser que una vez vivieron muchos grandes espíritus. No me lo acabo de explicar, pero es mi gran suerte en la vida, tener esto, sentir esto, alimentarme de ello y celebrarlo. Nunca escribo nada sin la radio puesta, con música clásica sintonizada; siempre ha sido parte de mi trabajo, escuchar esta música mientras escribo. Quizá, algún día, alguien me explique por qué una parte dan grande de la energía del Milagro se encuentra en la música clásica. Dudo que alguien me lo diga alguna vez. Siempre tendré que preguntármelo. ¡Por qué, por qué, por qué no hay más libros que tengan ese poder? ¿Qué les pasa a los escritores? ¿Por qué hay tan pocos buenos?
La música rock no me dice nada. Fui a un concierto de rock, más que nada por contentar a mi mujer, Linda. Si, claro, soy un buen tipo, ¿eh?. ¿Eh? Bueno las entradas eran gratis, cortesía de un músico de rock de lee mis libros. Íbamos a estar en un reservado especial con los peces gordos. Un director, antiguo actor, vino a recogernos en su furgoneta. Venía otro actor con él. Gente con talento, a su manera, y no mala, como seres humanos. Fuimos a casa del director, donde los esperaba la mujer que vivía con él. Vimos a su bebé y luego salimos todos para allá en una limusina. Copas, charla. El concierto era en el estadio de los Dodgers. Llegamos tarde. El grupo de rock ya estaba tocando, a todo volumen, un sonido ensordecedor. 25.000 personas. Aquello vibraba, pero las vibraciones duraban poco. Era bastante simplista. Supongo que las letras no estaban mal, si conseguías entenderlas. Probablemente hablaran de Causas, Decencias, Amor encontrado y perdido, etc. La gente necesita eso: estar contra el establishment, contra los padres, contra algo. Pero un grupo de éxito, y millonario, como ése, y al margen de lo que dijera, YA FORMA PARTE DEL ESTABLISHMENT.
Luego, después de un rato, el cantante gritó: "¡Este concierto está dedicado a Linda y Charles Bukowski!" 25.000 personas vitorearon como si supieran quiénes éramos. Es para reírse.
Las grandes estrellas de cine pululaban por ahí. A mi ya me las habían presentado en otras ocasiones. Eso me preocupaba. Me preocupaba que vinieran directores y actores a casa. Me disgustaba Hollywood, el cine raramente me decía nada. ¿Qué hacía yo con aquella gente? ¿Habían conseguido engatusarme? ¿72 años de justa lucha, para que luego te engatusen?
El concierto casi había terminado, y seguimos al director hasta el bar de la sala VIP. Estábamos entre los elegidos. ¡Qué bien!
Había mesas allí adentro, y una barra. Y famosos. Me acerqué a la barra. Las copas eran gratis. El camarero era un negro enorme. Le pedí una copa y le dije:
- En cuanto me beba esto, salimos fuera y nos medimos con los puños.
El camarero sonrió.
-¡ Bukowski!
- ¿Me conocés?
- Yo leía tus "Escritos de un viejo indecente" en L.A Free Prees y en Open City.
- No me jodas...
Nos dimos la mano. La pelea quedó cancelada.
Linda y yo hablamos con diversas personas, no sé de qué. Yo no hacía más que volver una y otra vez a la barra para pedir otro vodka con 7-up. El camarero me los servía bien cargados. Y ya me había puesto a tono en la limusina, de camino hacia el concierto. La noche me fue resultado más fácil de soportar, sólo se trataba de seguir bebiendo copas bien cargadas, deprisa y a menudo.
Cuando llegó la estrella de rock yo ya estaba bastante ido pero aguantando todavía. Se sentó conmigo y hablamos pero no sé de qué. Luego llegó la hora del fundido a negro. Por lo visto nos marchamos. Solo sé lo que me contaron más tarde. La limusina nos llevó a casa pero cuando subí las escaleras para entrar me caí y me partí la cabeza en los ladrillos. Acabábamos de poner esos ladrillos. Tenía el lado derecho de la cabeza ensangrentado y me había hecho daño en la mano derecha y la espalda.
Me enteré de la mayoría de los detalles por la mañana, cuando me levanté para echar una meada. Allí estaba el espejo. Tenía el mismo aspecto que en los viejos tiempos, después de las peleas en los bares. Dios. Me lavé un poco la sangre, di de comer a los 9 gatos y me volví a la cama. Linda tampoco se sentía demasiado bien. Pero había podido ver su concierto de rock.
Sabía que iba a poder escribir en 3 o 4 días, y que pasaría un par de días antes de que pudiera regresar al hipódromo.
Me quedaba, una vez más, la música clásica. Bueno, me sentía honrado y todo lo demás. Está muy bien que las estrellas de rock lean lo que escribo, pero sé de hombres que están en la cárcel y en manicomios que también lo hacen. Y no tengo nada que ver con quién lee lo que escribo. Olvidémoslo.
Es bueno estar sentado aquí esta noche, en este pequeño cuarto del primer piso, escuchando la radio, mientras el viejo cuerpo, la vieja mente, se reparan. Este es mi sitio y así debo estar. Así. Así.


22.7.12

Los diarios de Charles Bukowski (I)

El escritor Charles Bukowski llevó un diario donde dejó registro de su procesos creativos y otros temas. El libro se llamó El capitán ha salido a comer y los marineros han tomado el barco y fue editado por Anagrama. Está ilustrado por Robert Crumb, del cual compartimos también aquí un dibujo. Aquí va una entrada de ese diario en el que el viejo Charles hablando de música, cine y fundamentalmente, de escritura. Con este posts comenzamos una serie que tienen como protagonistas a Diarios personales, de los que en El Bazar somos fanáticos.

27/02/93 12.56 h
El capitán ha salido a comer y los marineros han tomado el barco.
¡Por qué hay tan poca gente interesante? De entre todos los millones, ¿por qué no hay unos cuantos? ¿Tenemos que continuar viviendo con esta monótona y pesada especie? Parece como si su único acto posible fuera la Violencia. Eso se les da muy bien. Les hace florecer de verdad. Flores de mierda, apestando nuestras posibilidades. El problema es que tengo que seguir interactuando con ellos. Es decir, si quiero que las luces se enciendan, si quiero que me reparen este ordenador, si quiero tirar de la cadena, comprar un neumático nuevo, sacarme un diento o que me abran las tripas, tengo que seguir interactuando. Tengo que contar con esos jodidos para las pequeñas necesidades, por mucho que ellos mismos me horroricen. decir que horrorizan es ser amable.
Pero me machacan la conciencia con su fracaso en las áreas más elementales. Por ejemplo, todos los días, cuando voy al hipódromo en el coche, no hago más que sintonizar diferentes emisoras en la radio, buscando música, música decente. Pero todo lo que suena es malo, plano; no tiene vida, ni melodía, ni fuerza. Y sin embargo, algunas de esas composiciones se venden a millones, y sus creadores se consideran verdaderos Artistas. Es horrible, una horrible aguachirle que entra en las mentes de cabeza jóvenes. Les gusta. Dios mío, les das mierda y se la comen. ¿No tienen discernimiento? ¿No tienen oídos? ¿No perciben la adulteración la ranciedad?.
No me puedo creer que no haya nada. No hago más que apretar el botón, en busca de nuevas emisoras. Hace menos de un año que tengo el coche, y el botón de la radio tiene la pintura negra completamente desgastada. Se ha quedado blanco, marfileño, mirándome.
Bueno, sí, está la música clásica. Al final, siempre tengo que volver a ella. Pero sé que siempre la tendré. La escucho durante 3 o 4 horas todas las noches. Aun así, sigo buscando otro tipo de música. Pero no la hay. Debería haberla. Me preocupa. Se nos ha escamotado toda un área de nuestra existencia. Pensad en toda la gente que nunca ha escuchado música decente. No me sorprende que se les caiga la cara a pedazos, que se maten unos a otros sin pensarlo siquiera, que no tengan corazón.
Bueno, ¿y qué puedo hacer? Nada.
Las películas son igual de malas. Escucho o leo a los críticos. Una gran película, te dicen. Y voy a ver la mencionada película. Y me quedo allí sentado sintiéndome un maldito imbécil, sintiendo que me han robado, engañado. Y sé lo que va a pasar en cada escena antes de que ocurra. Y las previsibles motivaciones de los personajes, lo que les impulsa a actuar, lo que buscan, lo que consideran importante, es tan juvenil y patético, tan burdo y aburrido. Las escenas de amor son mortificantes, anticuadas, papilla preciosista.
Creo que la mayoría de la gente ve demasiadas películas. Y los críticos, desde luego. Cuando dicen que una película es muy buena, quieren decir que lo es en relación con las demás películas que han visto. Han perdido la perspectiva. Cada vez los golpean más y más películas. Ya no disciernen, se han perdido en la maraña. Han olvidado lo que realmente apesta, que es casi todo lo que ven.
Y en cuanto a la televisión, mejor ni hablar de ella.
Y como escritor... ¿lo soy? Ah, bueno. Como escritor tengo problemas para leer las cosas que escriben los demás. No me dicen nada. Para empezar, no saben cómo poner una línea, un párrafo, en la página. No tienes más que mirar el texto impreso, de lejos, y ya te parece aburrido. Y cuando te acercas y lo lees, es peor que aburrido. No tiene ritmo. No tiene sorpresa, ni frescura. No tiene riesgo, ni fuego, ni jugo. ¿Qué es lo que están haciendo? Parece un trabajo duro. No me sorprende que la mayoría de los escritores afirmen que les resulta doloroso escribir. Eso lo puedo comprender.
A veces, cuando mi propia escritura no ha rugido, he intentado otras cosas. He rociado de vino las páginas, les he arrimado una cerilla para agujerearlas con la llama "¿Qué estás HACIENDO ahí dentro? ¡Huele a humo!" "No, tranquila, nena, no pasa nada..."
Una vez se prendió fuego la papelera y la saqué corriendo al balcón y le eché cerveza por encima.
Para mi propia escritura, me gusta ver los combates de boxeo, ver cómo se usa la izquierda, el derechazo, el gancho izquierdo, el uppercut, el revés. Me gusta ver cómo se enzarzan, como se separan de la lona. Hay algo ahí que aprender, algo que aplicar al arte de la escritura, a la manera de escribir. Tienes una sola oportunidad y se acabó. Sólo quedan páginas, así que más te vale que echen humo.
La música clásica, los puros, el ordenador, hacen que la escritura baile, grite, ría. Esta pesadilla de vida ayuda también.
Todos los días, cuando entro en el hipódromo, sé que estoy reduciendo a mierda mis horas. Pero me queda la noche. ¿Qué hacen los demás escritores? ¿Mirarse al espejo y examinarse los lóbulos de las orejas? Y luego escribir sobre ellos. O sobre sus madres. O sobre cómo Salvar al Mundo. Bueno, lo pueden salvar por mí, pero no escribiendo esas cosas aburridas. Esa aguachirle floja y desbravada. ¡Basta! ¡Basta! ¡Basta! Necesito algo que leer. ¿No hay nada que leer? Creo que no. Si lo encontráis, avisadme. No, mejor que no. Ya lo sé: vosotros lo habéis escrito. Olvidémoslo. Que os den morcilla.
Recuerdo una larga e iracunda carta que recibí un día de un hombre que me decía que no tenía derecho a decir que no me gustaba Shakespeare. Demasiados jóvenes me creerían y no se molestarían en leer a Shakespeare. No tenía derecho a adoptar esa postura. Seguía y seguía con ese rollo. No le contesté. Pero lo haré aquí.
Que ten por el culo, compañero ¡Y tampoco me gusta Tolstoi!.

18.6.12

La poesía para Bukowski

Esto decía Charles Bukowski (1920-1994) de la poesía, luego una pequeña muestra de su "expresión emotiva". La ilustración corresponde a Robert Crumb

La poesía siempre es lo más fácil de escribir, porque se puede escribir cuando uno está completamente borracho o completamente feliz o completamente desgraciado. Siempre se puede escribir un poema. Así que un poema es algo muy cómodo, es una expresión emotiva que salta afuera.



Hay suficiente traición y odio, violencia,
necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejercito o cualquier
jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos
que predican en su contra.
Y los que mejor odian son aquellos
que predican amor.
Y los que mejor luchan en la guerra
son -AL FINAL- aquellos que
predican
PAZ.
Aquellos que hablan de Dios
necesitan a Dios.
Aquellos que predican paz
no tienen paz.
Aquellos que predican amor
no tienen amor.
Cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que están siempre
leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan
la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida
pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez:
tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que buscan constantes
multitudes;
no son nada solos.
Cuidado con
el hombre corriente
con la mujer corriente.
Cuidado con su amor.
Su amor es corriente, busca
lo corriente.
Pero es un genio al odiar
es lo suficientemente genial
al odiar como para matarte, como para matar
a cualquiera.
Al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir
cualquier cosa
que difiera
de lo suyo.
Al no ser capaces
de crear arte
no entenderán
el arte.
Considerarán su fracaso
como creadores
sólo como un fracaso
del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es
incompleto
y entonces te
odiarán.
Y su odio será perfecto
como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como cicuta
Su mejor
ARTE