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29.1.12

Inscripción de Juan Sasturain (para el Gordo Soriano)


De chico, cuando todo lo que juega
y cuenta es lo que dice el corazón,
según Fontanarrosa, su ambición
no era ser Cortázar, sino Onega.

El Gordo no sabía que la ciega
Historia le asignaba una misión:
contarnos desde Marlowe y Perón
un mundo con John Wayne y López Rega.

Lo hizo como nadie. Fue el primero,
solitario y final, ni cruel ni ortiba.

Por eso, yo te pido, compañero,
que pares antes de ir a donde ibas:
cubierto por pastito futbolero
aquí yace Soriano, panza arriba.


Homenaje de Juan Sasturain a Osvaldo Soriano a 15 años de su muerte, el 29 de enero de 1997

29.1.11

Recordando a Osvaldo Soriano (6 de enero de 1943 – 29 de enero de 1997)


" Lo vi en el ataúd, con esa cara plácida y jodona, y pensé: Es un chiste. No hay duda. El Gordo se está haciendo el muerto para hacer sufrir a los amigos. Nos está tomando el pelo, pensé. Pero Manuel Soriano, el hijo del Gordo, que es idéntico al Gordo aunque mucho más chiquito y que andaba por ahí con su camiseta de San Lorenzo, nos dio la justa. El le había dado una carta al padre, para que se la entregara a Filipi. Filipi, gran amigo de Manuel, había muerto también, un poco antes, y él lo había enterrado, con cruz y todo, en un pocito del fondo de su casa. Filipi tenía forma de lagartija y costumbres de camaleón, porque cambiaba de color cuando quería. En la carta, Manuel le decía que lo extrañaba mucho y le enseñaba un jueguito, para que Filipi pudiera entretenerse en la muerte, que es muy aburrida. En el jueguito había que escribir las letras que faltaban: "Usá las uñas, Filipi", le decía Manuel. Entonces lo vi claro. El Gordo se nos fue por un ratito nomás. Está trabajando de cartero de su hijo. Ahora nomás vuelve. A mí ya me parecía, porque es evidentísimo que este mundo no puede ser tan espantosamente triste, solitario y final; y un tipo tan buenazo como el Gordo no podía hacernos la cochinada de dejarnos sin él. "
Palabras de Eduardo Galeano en la despedida a Osvaldo Soriano