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13.12.10

Reivindicación de George Orwell


Malhaya triste destino de don George Orwell diría el paisano. Toda su abundante carrera como escritor y periodista (militante, no creo que le haya temido al termino) queda un poco opacada con eel invento del Gran Hermano en clave de negocio televisivo. Basta verlos a esos chicos encerrados en la casa con todas sus hormonas e histerias dentro, habiendose olvidado el cerebro afuera. Así que lo que sigue es una especie de mini reivindicación de don Orwell.

En realidad George Orwell es el pseudonimo del periodista y escritor británico Eric Blair nacido en Motihari, una colonia británica de la India, el 25 de junio de 1903. Era hijo de Ida Mabel Limouzin Blair, de ascendencia birmana y de Richard Walmsley, administrador del ministerio del opio del gobierno indio. La tradición familiar y los viajes le dieron un caracter nómade y curioso a las diferencias culturales de la sociedad.

Trasladado a Londres estudió en una pequeña escuela parroquial anglicana en Henley, dos años más tarde fue recomendado al director de una de las escuelas preparatorias de mayor renombre en Inglaterra por aquellos tiempos, St. Cyprian, en Eastbourne, Sussex, aunque no se sentía a gusto en la escuela St. Cyprian, al menos en lo que se refiere a los métodos de enseñanza y a los profesores. En este establecimiento hizo amistad con varios futuros intelectuales británicos, como Cyril Connolly, editor de la revista Horizon, en la cual se publicaron muchos de los ensayos de Orwell.

Tras culminar sus estudios en Eton, decidió unirse a la Policía Imperial India en Birmania (actual Birmania), pues no tenía posibilidades de conseguir una beca universitaria y los medios de su familia no eran suficientes para costear su educación. vuelve a Inglaterra en 1928 habiendo desarrollado un odio hacia el imperialismo que muestra en Los días de Birmania (Burmese Days), publicada en 1934, y en ensayos como Un ahorcamiento (A Hanging) o Disparando a un elefante (Shooting an Elephant).

Eric Blair posteriormente vive varios años en la indigencia, haciendo trabajos de todas clases, y su experiencia de vida se traduce en Sin blanca en París y Londres (Down and Out in Paris and London), su primera obra importante. Hay una constante en Orwell de hacer literatura con su vida y también de hacer vida con su literatura.

A fines de 1929, regresó a la casa de sus padres en Southwold, Suffolk, enfermo y sin dinero, y escribió Los días de Birmania.En 1933 Eric Blair se convirtió en George Orwell

A comienzos de 1936, Victor Gollancz, fundador del Left Book Club, instó a Orwell a escribir sobre la pobreza de la clase obrera en el norte de Inglaterra. Su relato, El camino a Wigan Pier fue publicada en 1937.

Pero su labor de reportero social se completó durante la Guerra Civil Española. Como miembro del Partido Laborista Independiente se alistó, al igual que miles de extranjeros, para luchar por la defensa de la República Española durante la guerra civil. Llegó a Barcelona el 26 de diciembre de 1936 y el mismo día se alistó y fue asignado como miliciano al partido de orientación trotskista POUM. Su participación le motivó para escribir Homenaje a Cataluña, donde describe su admiración por lo que es identificado como ausencia de estructuras de clase en algunas áreas dominadas por revolucionarios de orientación anarquista. Orwell recibió un tiro en el cuello en las proximidades de Huesca, el 20 de mayo de 1937. Después buscó asilo durante seis meses en Marruecos para recuperarse de esta herida. En 1937, durante la represión del gobierno de Negrín contra el POUM, Orwell relató que estuvo a punto de ser asesinado en Barcelona.

El texto Homenaje a Cataluña es una de las páginas más intensas de los relatos de vida de Orwell, y su frescura y su mirada sobre el proceso de la guerra civil española y su internacionalismo merece ser considerada como una de las mejores obras. Es en España donde Orwell comienza a desencantarse del stalinismo.

Vuelto a Inglaterra Orwell se sustentó escribiendo reseñas de libros para el New English Weekly hasta 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial fue miembro de la Home Guard, en donde recibió la Medalla de la Defensa. Sus pensamientos de aquellos años han quedado grabados en su libro Diario de guerra 1940-1942. En 1941 comenzó a trabajar para el Servicio Oriental de la BBC, principalmente en programas para ganar el apoyo de la India y el este de Asia a los ejércitos aliados. Era consciente de que su trabajo en esta época era simple y propagandístico, por lo que describe sentirse como "una naranja que ha sido pisoteada por una bota muy sucia".

A pesar de los buenos ingresos, renunció en 1943 para convertirse en columnista y editor literario del Tribune, la revista semanal de tendencia izquierdista. Aqui va a redactar dos de los libros que lo harán más conocido, fuertes críticas a los gobiernos totlitarios en los que veía Orwell al estalinismo: Rebelión en la granja (Animal Farm) o 1984.

En octubre de 1949, poco antes de su muerte, se casó en segundas nupcias con Sonia Brownell. Orwell murió en Londres a la edad de 46 años, de tuberculosis, enfermedad que había contraído durante el periodo que describe en Sin blanca en París y Londres. Pasó los últimos tres años de su vida entre hospitales y poco antes de morir, pide ser enterrado de acuerdo al rito anglicano. Falleció el 21 de enero de 1950.


Fue 1984 el relato de una sociedad totalitaria vigilada por un poder omnipresente que controla todas las actividades el elegido por el holandes John de Mol y desarrollado por su productora a traves del formato de encerrar personas en una casa a ver com son sus reacciones Ha sido emitido en más de 70 países, reportando a su productora, Endemol importantes beneficios

Algunas curiosidades de este peculiar show (fuente wikipedia)

# En Francia -hasta su tercera edición- y Canadá, el formato ha sido desarrollado por
parejas. Un grupo de solteros conviven hasta la formación de la pareja ganadora.
# Desde su segunda edición, la versión estadounidense utiliza un conjunto de normas diferente. En su caso, no es la audiencia quien decide el expulsado, sino los concursantes, que también nominan. También han introducido la figura del líder, que disfruta de diferentes privilegios durante su liderazgo, o el poder de veto, que permite sacar a un compañero de la lista de nominados. Estas modificaciones han sido adaptadas en varios países desde su aparición.
# La tercera entrega del concurso en Holanda introdujo el concepto de la batalla, dividiendo la casa, y los concursantes, en una parte rica y otra pobre. De este modo, Gran hermano propone retos para poder pasar de un lado a otro. Esta novedad ha sido versionada en Alemania, Australia, Brasil, Dinamarca, Eslovaquia, España, Grecia, Italia, Noruega, Polonia, el Reino Unido y Suecia. Australia, Italia y México añadieron zonas de castigo a sus casas.
# La quinta edición británica dio a conocer a un Gran hermano malvado, convirtiéndose la voz en lo más parecido a un villano. Durante el concurso, propuso duros castigos y misiones secretas. Esto ha sido visto también en Australia, los Balcanes, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Escandinavia, España, Filipinas, Grecia, Holanda, Italia, México, Pacífico y Tailandia.
# La entrega alemana de 2004 fue la primera en durar 365 días. En esta edición, los concursantes fueron divididos en tres grupos (ricos, normales y supervivientes) y casas equivalentes. El premio final fue de 1.000.000 €. Inmediatamente después se estrenó Big Brother VI. Ésta fue la primera edición que comenzó sin fecha de clausura. Se llamó Big Brother: Das Dorf (Gran hermano: El pueblo), ya que fue desarrollado en una pequeña villa artificial. El plató incluía una iglesia, un supermercado, tres casas, tres áreas de trabajo (una granja, un taller y una factoría de textil), una plaza, una discoteca y un gimnasio. Aunque inicialmente su duración era indefinida, terminó prematuramente a los 363 días, en febrero de 2006.
# La cuarta edición griega introdujo un nuevo elemento: la madre. En Big Mother nueve concursantes entraron a la casa acompañados por sus madres, con quienes deberían convivir durante el concurso. Las "mamás" no optaban a ningún premio pero acompañarían a sus hijos hasta que fuesen eliminados. Sin embargo, la audiencia no fue la deseada por los productores y el programa retornó a su formato tradicional a mitad de concurso.

¿Cuál será el siguiente límite a cruzar?


(Publicado originalmente en Cosas con palabras el blog de la Biblioteca Domingo F. Sarmiento.)

12.12.10

¿Empieza Gran Hermano? Mirá esto.

LA PROLIFERACION DE CAMARAS DE SEGURIDAD EN LUGARES PUBLICOS Y PRIVADOS

Bajo ojos electrónicos
por Soledad Vallejos
(fuente Página/12, 12 de diciembre)


Esquinas, bancos, comercios, shoppings, avenidas, autopistas y hasta plazas y parques ya tienen vigilancia electrónica. En 2010 se instalaron doscientas cámaras en espacios al aire libre y se estima que en un año habrá más de 2000. La privacidad, la seguridad y la inquietante pregunta de qué se hace con esas imágenes.

Rincones elegidos de la ciudad están bajo vigilancia cada día, a cada hora. Sólo en Buenos Aires, casi 200 ojos electrónicos supervisan los espacios públicos como parte de las tareas habituales del Estado. El dispositivo crece: según estimaciones del gobierno porteño, en un año habrá diez veces más. Pero no están solos, porque además de los fragmentos callejeros, los espacios más o menos cerrados que cualquiera podría atravesar durante el día también están bajo supervisión de cámaras cuyas misiones, usos y espectadores no siempre se terminan de conocer. ¿O acaso es de conocimiento universal qué se hace con los minutos registrados por (y en) comercios, entidades bancarias, edificios de departamentos, bares?

El rompecabezas gigante opera en silencio (aunque algunas cámaras sí registren sonido) y todo el tiempo. Exagerado como puede parecer, es preciso reconocerlo: a partir de esos fragmentos de video podría reconstruirse casi todo lo que pasa en la ciudad. Y parece que espiar así gusta tanto que no sólo entradas y pasillos de espacios privados copian la vigilancia del espacio público: en Argentina, uno de los hits de la tele por cable de los últimos tiempos le debe la existencia; series policiales y películas de terror copian su estética. Y no casualmente el año próximo habrá una nueva edición local de Gran Hermano, el reality contado con la estética de la videovigilancia.

Libertad vigilada

Están en plaza San Martín, en las inmediaciones del Obelisco, a lo largo de la calle Florida y desparramadas por todo el microcentro. Pero también en unos cuantos barrios, los Bosques de Palermo, plazas pequeñas y esquinas selectas. Algunas registran el ir y venir de autos, colectivos, camiones, y todo el tiempo generan insumos para esa nueva especialidad periodística que es el estado del tránsito, tan en boga que su trascendencia crece día a día en sumarios radiales y posteos en la web. Otras, simplemente, están allí para transmitir qué sucede en veredas y calzadas, sean chicos volviendo del colegio, señoras yendo al trabajo o señores rompiendo la vereda. Entre unas y otras, rondan las 200 en toda la ciudad de Buenos Aires. Claro que la suma no contempla las de oficinas, edificios, ni las instaladas –en el espacio público– por comerciantes preocupados por sus tiendas.

Actualmente, “el Centro de Monitoreo Urbano cuenta con un total de 192 cámaras”, como parte “del Plan Integral de Seguridad impulsado por el gobierno” porteño, explica el vocero de la Policía Metropolitana Eduardo Allen. Las primeras cámaras llegaron hace dos años. Continuaron desembarcando cuando se instalaron bajo la responsabilidad de “la Dirección General de Políticas de Seguridad y Prevención del Delito”, a cuyo cargo quedaron, luego de ser traspasadas desde “la Subsecretaría Urbana” a “la institución policial, mediante el Decreto 1119/09”. En el inicio, recuerda Allen, “fueron instaladas en lugares públicos, tales como plazas y parques”.

Acerca de los motivos para ello, dice, sólo puede especularse, porque sucedió antes de que los dispositivos quedaran bajo la órbita policial. Pero, arriesga, posiblemente se haya tratado de “proteger al ciudadano en aquellos lugares a los que se dirigía para disfrutar de un día en familia, al aire libre, de descanso o esparcimiento. La finalidad concreta seguramente fue tener un espacio libre de hechos delictivos”. Actualmente, esas cámaras dependen de la Policía Metropolitana, y “el objetivo inicial de protección en lugares de esparcimiento se amplió a todo el ámbito de la ciudad”.

Si todo transcurre según lo planeado, las fuentes del Centro de Monitoreo Urbano crecerán: “Se prevé (que) para 2011 (disponga de) unas 2000 cámaras propias”, por lo que dispone el Plan Integral de Seguridad. En la ampliación por etapas habrá nuevas “videocámaras en distintos puntos del espacio público” porteño; todas ellas quedarán “enfocadas a determinados puntos estratégicos”. No están solas en el área metropolitana: hace sólo unos meses, el intendente de Vicente López prometió que el distrito tendrá 160 el año próximo. Y la Municipalidad, los ediles y los empresarios de Rosario están en pleno debate sobre cómo financiar una red de videovigilancia de 140 cámaras en catorce centros comerciales.

Quién te ha visto y quién te ve

Dónde viven los ojos electrónicos porteños es algo que se sabe pero no. Cuáles son sus ubicaciones actuales y cuáles corresponderán a las nuevas son preguntas sin respuesta. Por motivos de seguridad, la fuerza prefiere no develar las direcciones. Sin embargo, consultando el mapa (www.buenosaires.gov.ar/areas/obr_publicas/camaras/) podría apostarse por algunas de ellas (a las que se suman, además, las que Metrovías tienen en la red de subtes y las de las autopistas dependientes de AUSA). Y caminando por ahí con un poco de atención también: los carteles que advierten sobre su presencia florecieron, de un tiempo a esta parte, en postes y lugares insospechados. El aviso es una exigencia legal.

Las calles porteñas se iniciaron en la videovigilancia con una ley sancionada en 2007 (la Nº 2602), pero publicada en el Boletín Oficial recién un año después, luego de que el Poder Ejecutivo vetara tres de sus artículos. Uno de ellos creaba un registro único de cámaras privadas en espacios de acceso público, tales como bancos, comercios medianos y pequeños o shoppings. Reglamentada por dos decretos de 2009 (el Nº 716 y el Nº 1119), la ley estipula que las imágenes registradas no pueden preservarse menos de treinta días ni más de sesenta, y que la autoridad judicial puede decidir sobre ellas. La especificación es clarísima: “No deberán destruirse las grabaciones que estén relacionadas con infracciones penales o administrativas en materia de seguridad pública, con una investigación policial en curso o con un procedimiento judicial o administrativo abierto”.

Hasta entonces, lo que vean las cámaras sólo lo pueden contemplar los 120 operadores del Centro de Monitoreo Urbano. De acuerdo con la propia web institucional, esas personas trabajan en tres turnos, en un espacio que “cuenta con un video wall central de 3,30 m de ancho por 1,80 m de alto; cuatro plasmas de 50 pulgadas y 40 monitores LCD de 20 pulgadas cada uno”; “en cada uno de los monitores se pueden visualizar hasta 12 cámaras”.

La imagen de esos espectadores no resulta difícil de concebir. Difícilmente varíe demasiado de la de quienes siguen cada viernes el programa más sorpresivo del cable, Prende y apaga, el ciclo de las trasnoches de TN que convierte en espectáculo el evento montado por vecinas y vecinos ante cámaras de vigilancia urbana. Bajo la singular perspectiva casi cenital propia del dispositivo ubicado en las alturas para fisgonear el espacio público, los espectadores visitados ese día saben dónde pararse y dónde no para mostrar su show ocurrente pensado para ocasión y desarrollado a los pies de edificios públicos y céntricos de distintas localidades. Las imágenes del tránsito porteño (que cualquiera puede consultar en Internet, yendo a www.buenosaires.gob.ar, y dirigiéndose al apartado correspondiente a Obras Públicas), por lo demás, se han vuelto insumo cotidiano en noticieros, y no sólo para referir su fluidez o colapso. A la cámara oculta, en algunos programas especializados en policiales, la reemplazó la cámara callejera en las alturas: desde allí se muestran escenas de arrebatos, peleas y otros pequeños delitos cotidianos.

Parece modernísimo y, sin embargo, pensándolo en términos de la modernidad, espiar y vigilar sirviéndose de una cámara de video es uno de los gestos más clásicos posibles. Si el panóptico modeló la primera cárcel ideal (el control permanente, perpetuo, invisible; el miedo dentro del cuerpo; el temor a no cumplir con una disciplina ubicua), la posibilidad tecnológica de cumplir con la vigilancia eterna dio el empujón que faltaba para el reality sin fin.

La nota se completaba con dos subnotas, recomendadísimas también

Vigilante pero nada personal (la opinión de Shila Vilker)
Mirada personal