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28.2.11

Dos notas sobre el oficio de contar las historias


Dos suplementos culturales de diarios volvieron este fin de semana a publicar notas sobre la crónica y la relación entre periodismo y literatura. Es sana la preocupación por el género aunque sería también aconsejable que además abran sus páginas a los nuevos cronistas, pero más allá de esto les dejo estos dos links para que se den una vuelta por ahí.
En la edición de la revista Ñ, Julian Gorodischer desde el marco de Cartagena de Indias en el festival Hay festival se encuentra con distintos editores de publicaciones que suelen ser las representantes del género crónica en Latinoamérica. Desde una óptica muy personal, Gorodischer establece un panorama del cuadro de situación en la América del sur. Vale la pena leerla nota porque acerca la visión del editor.
En tanto el domingo en el suplemento Cultura del diario Tiempo Argentino publica una doble central en la que cronistas jovenes cuentan su forma de trabajo, sus influencias y la importancia de la literatura y el periodismo. La nota es interesante además por que establece una pequeña cartografía de los nuevos cronistas argentinos y de su trabajo.
Más allá de la reiteración de algunas ideas las notas permiten seguir pensando un género que está vivo y muy presente en las formas de hacer periodismo y, claro, literatura.

30.1.11

Las ventajas de escribir a mano



"Escribir a mano es como andar a pie. Tiene un encanto limpio y saludable" afirma el escritor Hector Abad Faciolince en una nota reciente. Para luego confesar que escribe primero a mano "y con letra pegada" en libretas para luego pasar en la computadora.
Pero en estos ejercicios aerobicos no está tan solo el colombiano, muchos de sus colegas argentinos también eligen la caminata antes que moverse en máquinas, por lo menos como una forma de primer contacto con las ideas. Ahí está por ejemplo Abelardo Castillo, autor de El que tiene sed entre otros libros, que tiene por costumbre escribir por las noches en cuadernos cuadriculados confeccionados él mismo usando un lápiz (odia los bolígrafos), sobre su escritorio y rodeado de cientos de libros.U na vez que terminó su caminata y cree que el texto está avanzado, lo pasa a la computadora. Sin embargo Castillo bien podría postular a maratonista porque confiesa haber escrito hasta 18 horas seguidas cuando la inspiración lo devora.
Y los ejemplos siguen: Leopoldo Brizuela produce las primeras versiones de sus relatos a mano en desorden utilizando cuadernos y papeles sueltos acumulandolos en su escritorio. Solo cuando el texto ya tiene un esqueleto, lo pasa a la computadora. También Pablo De Santis prefiere trabajar en cuadernos escolares Laprida, Rivadavia o Gloria haciendo primeras versiones de sus trabajos y luego llegar al teclado. Otros escritores como Alan Pauls es sumamente exigente en los instrumentos que usa para tomar las notas, solo lapiceras fuente y no boligrafos, tal como cada uno elige su mejor calzado para caminar.
Estos son solo algunos ejemplos de las formas de trabajo de escritores que eligen la escritura a mano como una forma de relación temprana con sus textos, escribir cuadernos de notas, libretas, papeles sueltos son el equipo para luego pasar a otras herramientas.
En esta época de sobreabundancia de herramientas los periodistas han abandonado el cuaderno de notas por otras herramientas, pero quizás esto no sea del todo bueno. "El medio con el cual escribimos no es neutral. Al escribir a mano, me doy cuenta de que mi imaginación, que es tan escasa, se libera un poco." dice el periodista chileno Pablo Rámirez en una reflexión obligada por el desperfecto de su pc. Si la escritura en computadora da la impresión de agilidad y movilidad para Rámirez esto "Es la paradoja de la abundancia y la comodidad: mientras mayores son las potencialidades y recursos que ofrece el medio, mayor es la pereza y la trivialidad de los resultados. "Copiar" y "pegar" son palabras que le han hecho bastante daño al periodismo, y no menos a la literatura y al pensamiento".
Un anónimo comentarista al pie de su nota le aconseja escribir con martillo y cincel para recuperar la imaginación, la humorada está muy bien, pero es la representación del peso de los instrumentos en la creación. Que se entienda, estamos en una era de la información, si se me permite la obviedad, pero no imagino una biblioteca llena de borradores y notas en notebooks o celulares donde ir a buscar alguna idea, o dejar de legado a la humanidad como si ocurre con numerosos archivos personales que escritores han donado a algunas instituciones.
Además y aunque esté por combrobarse ya son muchos los psicólogos e investigadores que tratan de relacionar escritura con procesos cognitivos, destacando las ventajas de enseñar caligrafía e instalar el hábito de escribir a mano en los niños.
Por mi parte el habito puede confundirse con grafomanía, conservo infinidad de cuadernos, libretas y agendas que tienen proyectos, ideas, sueños, palabras sueltas o pequeños ejercicios de escritura. Por supuesto que solo tienen valor para mí y no dejo de imaginar que irán a la basura una vez que yo no esté como un destino inevitable, pero aún así para los que me preguntan por qué lo hago la respuesta es siempre la misma: escribir es un acto terapeutico, como caminar.

29.1.11

Recordando a Osvaldo Soriano (6 de enero de 1943 – 29 de enero de 1997)


" Lo vi en el ataúd, con esa cara plácida y jodona, y pensé: Es un chiste. No hay duda. El Gordo se está haciendo el muerto para hacer sufrir a los amigos. Nos está tomando el pelo, pensé. Pero Manuel Soriano, el hijo del Gordo, que es idéntico al Gordo aunque mucho más chiquito y que andaba por ahí con su camiseta de San Lorenzo, nos dio la justa. El le había dado una carta al padre, para que se la entregara a Filipi. Filipi, gran amigo de Manuel, había muerto también, un poco antes, y él lo había enterrado, con cruz y todo, en un pocito del fondo de su casa. Filipi tenía forma de lagartija y costumbres de camaleón, porque cambiaba de color cuando quería. En la carta, Manuel le decía que lo extrañaba mucho y le enseñaba un jueguito, para que Filipi pudiera entretenerse en la muerte, que es muy aburrida. En el jueguito había que escribir las letras que faltaban: "Usá las uñas, Filipi", le decía Manuel. Entonces lo vi claro. El Gordo se nos fue por un ratito nomás. Está trabajando de cartero de su hijo. Ahora nomás vuelve. A mí ya me parecía, porque es evidentísimo que este mundo no puede ser tan espantosamente triste, solitario y final; y un tipo tan buenazo como el Gordo no podía hacernos la cochinada de dejarnos sin él. "
Palabras de Eduardo Galeano en la despedida a Osvaldo Soriano

23.1.11

Periodismo y literatura según Santiago Gamboa


Algunas entradas atrás comentaba la cita de texto de Santiago Gamboa y hablaba de la muy buena entrevista que le hacen en el sitio de la FNPI. Así que aqui va el texto para los que quieran especular un poco más sobre las relaciones entre periodismo y literatura. Que la aprovechen

¿Cuáles son los principales elementos que el periodismo puede tomar de la literatura y viceversa?

El periodismo es la escritura bajo el tic tac del reloj. Se debe escribir bien, muy bien, y rápido, cumpliendo un horario. Esta es una gran enseñanza para el escritor. Muchos de los novelistas que nunca han hecho periodismo suelen tardar años y años en cerrar sus libros. Del otro lado, la literatura le enseña al periodista que el lenguaje es un instrumento musical y que debe hacerlo sonar de un modo armonioso, eficaz, persuasivo. La literatura le enseña al periodista la importancia del lenguaje. Es sin duda la mejor escuela para comprender el valor definitivo de una pausa, de un punto y aparte, de una coma. La literatura enseña también algo fundamental: toda historia puede ser contada de mil modos, pero hay una que es la mejor. Por eso hay que buscarla obsesivamente.

¿Cuál cree usted que son los errores más comunes que se comenten al intentar aplicar en un texto periodístico las técnicas de la literatura?

Uno muy simple y muy grave: alejarse de la verdad por buscar el virtuosismo. El periodista virtuoso es el que hace comprensible la realidad de un modo que es además estético, pero no debe hacer que la realidad se acomode a sus deseos.

Hay casos en los que los recursos literarios se utilizan para “darle color” o “adornar” una pieza periodística que ya está escrita...

Dar color o adornar no son recursos literarios. Son sencillamente efectos hipnóticos que a veces entorpecen, so pretexto de iluminar. Recuerda a Hemingway: “se puede escribir con palabras de cien dólares, pero los mejores textos se hacen con palabras de diez centavos”.

En el periodismo muchas veces la mejor manera de cautivar al lector es contar la historia de la manera más obvia, de forma directa. Por el contrario, en la literatura es común ver que los relatos toman muchas veces los caminos más largos y se toman su tiempo para entretener al lector. ¿Cómo se conjugan y equilibran esas dos formas distintas de narrar en un texto periodístico que se valga de recursos que provienen de la literatura?

Como dijimos más arriba: cada historia tiene una forma de ser contada que es la mejor: la que más hace brillar su verdad, su foco iluminador, su comprensión sobre la condición humana. La literatura que "entretiene" al lector no es literatura, es "entretenimiento". Ni la literatura ni el periodismo se escriben para entretener al lector.

¿En su experiencia personal que aprendizajes ha tomado de sus vaivenes y trabajos simultáneos como escritor y periodista?

Son dos pasiones que se ejercitan con los mismos músculos, pero con diferentes partes de la experiencia y de la memoria. Lo mejor entre ambas es cuando la línea divisoria es como el Ecuador: una línea imaginaria.

En periodismo la objetivad absoluta no existe, mucho menos en piezas narrativas donde el periodista fija con más fuerza y más libertad su visión de los hechos. ¿Cuáles son los límites de esa subjetivad?

La subjetividad del periodista está en la elección de los materiales que elige para contar y transmitir una verdad. Los límites están en la realidad. Todo lo que se escribe en periodismo tiene que haber sucedido primero, salvo que sea una opinión.

El periodismo vive hoy una gran revolución debido a las tecnologías digitales. ¿Qué tiene que aportarle la literatura al periodismo en este escenario?

Nada desde el punto de vista técnico, mucho desde el punto de vista de la cultura. Un periodista que lee literatura es mejor que uno que no lee, del mismo modo que una persona que lee literatura es mejor que una persona que no lee literatura.

19.1.11

Casa de citas Santiago Gamboa


"(...)Se dicen muchas mentiras en mi profesión, pero todas se perdonan porque al fin y al cabo uno tiene que vivir de algo, y escribir en un periódico no es mejor ni peor que ser, por ejemplo, cajero de un banco o corredor de bolsa. Es sólo una forma más de pasar el día que permite, con cierta dignidad, rellenar la casilla de profesión del pasaporte con la pomposa palabra de 'periodista'. Permite también, como toda actividad profesional, exceder los límites y llegar a ser alguien de prestigio. Éste es el sueño secreto del pequeño redactor, pues el material con el que escribe es el mismo que utilizan los grandes periodistas, aquellos a quienes todos respetan. Napoleón decía que la bayoneta de cada humilde soldado podía contener el bastón de un mariscal. Y aquí lo mismo, pues los periodistas rasos, como yo y tantos otros, buscamos hasta la derrota esa historia que tal vez nos lleve al triunfo, aún a sabiendas de que, matematicamente, es tan difícil de encontrar como los números correctos de una quiniela."

"Un periodista que lee literatura es mejor que uno que no lee, del mismo modo que una persona que lee literatura es mejor que una persona que no lee literatura." dice Santiago Gamboa en una entrevista que le hacen en el sitio de FNPI (y que quizás publique aquí) anunciando el taller sobre periodismo y literatura que dicatará, ay quien pudiera viajar, en México en febrero. La cita anterior pertenece al cuento Urnas por Santiago Gamboa contenido en la antología Líneas aéreas, Ed Lengua de trapo.

5.11.10

Casa de citas: Mankell


En la novela La flasa pista de Henning Mankell encontré este parrafo dedicado al periodismo.


(...)Fue Ture Svanberg el que me enseñó el oficio de periodista. Solía decir que había dos tipos de escritores. "Uno es el tipo que cava la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre devolviendo la tierra abajo. Él también es periodista. Entre ambos siempre hay un duelo. La lucha de fuerza del tercer poder del Estado por el dominio que nunca acaba. Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo". Y así era. Lo aprendí con rapidez, a pesar de tener sólo quince años. Los hombres del poder siempre tienen empresas de limpiezas y funerarias simbólicas. Hay cantidad de periodistas que no dudarían en vender sus almas por ejecutar sus recados. Volver a tapar la tierra. Enterrar los escándalos. Elevar las apariencias a verdades, garantizar la ilusión de la sociedad limpia."