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7.8.15

Los Redonditos de Ricota en el Festival Pan Caliente (1982)

"Eran los primeros estertores de la gran renovación que tuvo Malvinas como eje y bisagra. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota compartían espacios con esa movida que estaba saliendo de los sotanos y los garages. A diferencia de lo que sugería "la nueva ola", lucían varias batallas tatuadas en sus espaldas (...) Fue un momento de especial mezcolanza estética, un panorama donde se superponía lo nuevo y lo viejo de una manera extraña, entre la tensión y la convivencia. En este sentido el "Festival Pan Caliente" que se realizó en el estadio de Excursionistas el  2 de enero de 1982 sirve como una fotografía del rock de la época y deja claro que la renovación erar un puzle estilístico que revelaba chicos nuevos e incorporaba viejas figuras recicladas. Tocaron ese día Los Abuelos de la Nada, La Fuente, Alejandro Lerner y la Magia, Sexteto MIA, León Gieco, Piero con Prema, Litto Nebbia, Alejandro Medina, Forma de Vida, Destroyer y los Redonditos.
El festival tenía un fin: conseguir fondos para que la revista Pan Caliente siguiera saliendo. "Para que una idea salga adelante" fue el eslogan del encuentro. Pan Caliente fue la última invención de Jorge Pistocch, el cerebro detrás del concepto entonces innovador de que periodísticamente el rock podía ser una plataforma para hablar de otros temas y de personajes de la cultura -de Egberto Gismonti a Jorge Luis Borges, de la ecología al nuevo cine alternativo-, algo que ya había probado en la revista Mordisco y, especialmente, en el Expreso Imaginario
(...) El de Pan Caliente fue el festival de una manera de ver el rock. Patricio Rey sintió que debía apoyar esa causa: en definitiva había sido Jorge Pistocchi, a través de la cobertura de Claudio Kleimann -nexo entre la banda y la revista- en el Expreso Imaginario, quien lo presentó al público porteño. El día del show se encontraron muy temprano en La Plata y salieron hacia el Bajo Belgrano en camión. En el camino se bebió vino, cerveza y fernet. Serían unos  veinte. No faltaban el guitarrista Pato Ataúd, El Doce y las chicas del ballet ricotero. Monona estaba particulamerte exaltada: quería concretar en Excursionistas -al fin y al cabo, la presentación más importante en la breve vida de la banda- un streaptease total. Dieron un concierto histórico por muchos motivos. La troupe ricotera destacaba entre un programación que combinaba principalmente números acústicos, semiacústicos y de fusión. El sonido era un desastre y la gente mucho no los entendía. Todos se formulaban una pregunta que no tenía respuesta: ¿Quién es Patricio Rey?. El público, unas tres mil personas, estaba más preparado para el caliente set que dió La Fuente, un grupo que hacía un mix de ritmos folklóricos y rock y cuyos fans levantaron una polvareda impresionante en el campo de juego, que para una banda platense de la que los periodistas hablaban bien pero de la que nadie sabía en realidad demasiado. Tocaron sus temas más fuertes -"Un tal Brigitte Bardot", "Nene nena", "para Monona Blues", "Algo escandaloso sucedió en el bazar de Wakeman & Fripp", "Blues de la libertad", "Mariposa Pontiac" - y desataron un infierno vespertino.
Mufercho. "Fue un show espectacular. Parecíamos los Rolling Stones. La gente nos gritaba '¡Resero Blanco sanjuanino!'... Se ve que se notaba cierto estado de embriaguez entre los integrantes de la banda".
En el medio del show el maestro de ceremonias recibió el ballet ricotero a los gritos "¡Merca para vender!", decía Mufercho. La coreografía erótica de Monona incorporaba a otra de las chicas, Maria Isabel. Ambas se fueron desnudando lentamente. El público seguía sin entender: en la misma tarde-noche en que Piero mezclaba "Para el pueblo lo que es del pueblo" con  "Manso y tranquilo", una banda de desaforados de La Plata provocaba a los hippies del césped con su número de cabaret. La gente, atónita, aullaba, tiraba monedas, le gritaba barbaridades a las chicas. Llegó a policía, y encaró a Pistocchi. La Negra Poli intercedió y le dijo: "Dejelo. Él no tiene nada que ver". Monona seguía bailando desnuda. El oficial desde abajo, la señaló y miró a Poli:
- O bajan ellas o subimos nosotros.
- Espere un momento - dijo Poli, ganando tiempo.
Algunos del público se estaban exaltando por demás y corría peligro una de las columnas de luces. Un asistente subió al escenario con unas mantas y envolvió a las streapers.
Poli: "Gracias al quilombo que se armó con los Redonditos la banda empezó a ser conocida por el gran público".

Texto extraído del libro de Mariano del Mazo/Pablo Perantuono. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Fuimos reyes. Ed Planeta.

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15.2.14

Bertolt Brecht habla de la radio


Bertolt Brecht (1898-1956), poeta y dramaturgo alemán escribió en 1932 “Teoría de la radio”, algunos de cuyos párrafos se citan habitualmente para referirse a las posibilidades de transformar la radio en un verdadero medio de comunicación.“Una propuesta para cambiar el funcionamiento de la radio: hay que transformar la radio, convertirla de aparato de distribución en aparato de comunicación. Brecht fue uno de los primeros intelectuales que le prestó atención a la aparición de este nuevo medio. Les dejamos este texto incluido dentro de ese libro.

Recuerdo cómo oí hablar por primera vez de la radio. Fueron noticias irónicas de periódico sobre un huracán radiofónico en toda regla, cuya misión era arrasar América. Pero, como todo, uno tenía la impresión de que se trataba de un asunto no solamente de moda, sino realmente moderno.

Esta impresión se esfumó muy pronto, cuando nosotros también tuvimos ocasión de escuchar la radio. Al principio, naturalmente uno quedaba maravillado y se preguntaba de dónde procedían aquellas audiciones musicales, pero luego esta admiración fue sustituida por otra: uno se preguntaba qué clase de audiciones procedían de las esferas. Era un triunfo colosal de la técnica poder poner por fin al alcance del mundo entero un vals vienés y una receta de cocina. Como quien dice a mansalva.

Cosas de la época, pero ¿con qué objeto? Recuerdo una vieja historia en la que se quería demostrar a un chino la superioridad de la cultura occidental. El chino preguntó: “¿Qué tenéis?” Le dijeron: “Ferrocarriles, automóviles, teléfono.” “Siento tener que decirles – replicó el chino cortésmente – que esto nosotros ya lo hemos vuelto a olvidar.” Por lo que a la radio respecta, tuve en seguida la terrible impresión de que era un aparato incalculablemente viejo, que quedó relegado en el olvido por el Diluvio Universal .

Tenemos la vieja costumbre de ir siempre al fondo de todas las cosas, incluso cuando se trata de risas callejeras más insulsas, si no hay otra cosa. Hacemos un consumo descomunal de cosas cuyo fondo podemos examinar. Y tenemos muy pocas personas dispuestas a renunciar a ellas en el caso dado. El hecho es que siempre nos dejamos dar en las narices por posibilidades. Estas ciudades que ven ustedes levantarse por doquier, han cogido sin duda de sorpresa a una burguesía completamente agotada, gastada por hazañas y fechorías. En tanto esta burguesía las tenga en la mano, serán inhabitables. La burguesía las estima simplemente teniendo en cuenta las perspectivas que lógicamente puedan ofrecer. De aquí la sobrevaloración exorbitante de todas las cosas y no “sólo de las organizaciones que encierran “posibilidades”. Nadie se preocupa de los resultados. Se ciñen simplemente a las posibilidades.

Es un mal asunto.
Si creyera que la burguesía ha de vivir todavía cien años, estoy convencido de que estaría cien años desbarrando a propósito de las inmensas posibilidades que encierra, por ejemplo, la radio. Aquellos que valoran la radio, lo hacen porque ven en ella una cosa para la cual puede inventarse “algo”. Tendrían razón en el momento en que se inventara “algo” para lo cual se tuviera que inventar la radio, de no existir ya. En estas ciudades todo género de producción artística empieza con un hombre que va al artista y le dice que tiene un salón.
Acto seguido el artista interrumpe el trabajo que habla emprendido para otro hombre que le dijo que tenía un megáfono. Pues la profesión de artista consiste en encontrar algo que justifique luego la construcción hecha sin reflexión de un salón o un megáfono. Es una profesión difícil y malsana al proprio tiempo.

Deseo vivamente que esta burguesía, además de haber inventado la radio, invente otra cosa: un invento que haga posible establecer de una vez por todas lo que se puede transmitir por radio. Generaciones posteriores tendrían entonces la oportunidad de ver asombradas cómo una casta, a la vez que haciendo posible decir a todo el globo terráqueo lo que tenía que decir, hizo posible también que el globo terráqueo viera que no tenía nada que decir.

Un hombre que tiene algo que decir y no encuentra oyentes, está en una mala situación. Pero todavía están peor los oyentes que no encuentran quien tenga algo que decirles.

12.2.14

Del boxeo, por Joyce Carol Oates

Uno de los mejores libros de ensayo que se hayan hecho sobre el boxeo ha sido escrito por una mujer: Joyce Carol Oates. La escritora es la autora del libro Del boxeo (On Boxing, 1987 publicado por Punto de Lectura en 2012), un grupo de textos que reflexionan sobre este oficio desde la óptica de la literatura, el cine y la sociología. El libro contiene no sólo su historia, sino la historia de aquellos que han sido sus espectadores, desde una silla o una pantalla: nos encontramos con la demostración de que el boxeo es otro mundo, un universo autosuficiente y con sus propias reglas. 


Cada combate de boxeo es una historia: un drama sin palabras, único y sumamente condensado. Incluso cuando no sucede nada sensacional: entonces el drama es meramente psicológico. Los boxeadores están ahí para establecer una experiencia absoluta, una pública rendición de cuentas de los límites máximos de su ser; ellos saben, como pocos podríamos saber de nosotros mismos, qué poder físico y psíquico poseen: de cuánto son capaces. Entrar al ring  medio desnudo y para arriesgar la propia vida es hacer de su público una especie de voyeur… el boxeo es tan íntimo.


El ceremonial toque de campana es un llamamiento a la vigilancia total para los dos boxeadores y para los espectadores. Pone en marcha, además, la autoridad del Tiempo.

Hay boxeadores poseídos de intuición tan extraordinaria, de tan misteriosa presciencia, que podría pensarse que están de algún modo rememorando sus combates, no peleando tal como los vemos.

El boxeo pretende ser superior a la vida en la medida en que es, idealmente, superior a todo accidente. Nada contiene que no sea del todo intencionado.

El boxeador se enfrenta a un contrincante que es una distorsión onírica de sí mismo en el sentido de que sus debilidades, posibilidad de error y de ser gravemente herido, sus desaciertos intelectuales, todo, puede ser interpretado como puntos fuertes pertenecientes al Otro; los parámetros de su ser íntimo no son más que los ilimitados asertos de la personalidad del Otro. Esto es sueño, o pesadilla: mis fuerzas no son del todo las mías, sino las debilidades de mi adversario; mi fracaso no es totalmente el mío, sino el triunfo de mi adversario. El es mi personalidad-sombra, no mi (mera) sombra. El combate de boxeo, tan serio, completo y de cierta magnitud —para emplear la definición aristotélica de la tragedia— es un evento que necesariamente subsume a ambos boxeadores, del mismo modo que cualquier ceremonia subsume a sus participantes.


Cuando un boxeador es noqueado no significa, como suele pensarse, que haya quedado sin sentido, o incluso incapacitado; significa, más poéticamente, que ha sido sacado del tiempo.
En sus momentos de mayor intensidad parece contener una imagen de la vida tan completa y potente –belleza de la vida, vulnerabilidad, desesperación, coraje incalculable y a veces autodestructivo- que el boxeo es la vida […] Durante un combate pugilístico de altura, nos sentimos profundamente conmovidos por la comunión del cuerpo consigo mismo a través de la intransigente carne de otro. El diálogo del cuerpo con su personalidad-sombra… o con la muerte.

Las fotos que acompañan los textos pertenecen a Juan José Gallardo de la serie Almagro Boxing Club. Juanjo inicia un taller en el centro Cultural Sandino (Scalabrini Ortiz 277, CABA) los días viernes desde el 7 de marzo. Para saber más podés comunicarte al 4923-9536 o al 1567982825.

18.8.13

Casa de Citas: Los medios viven de los relatos que ocultan

Durante una cantidad de tiempo suficiente como para establecer la confusión actual, los medios comerciales de comunicación vivieron gracias a sus relatos de una realidad a la que las audiencias no podían acceder por sí mismas. Esas ciudades invisibles podían tener la forma de la escena de un crimen, el palacio gubernamental o la intimidad de una estrella de rock. La capacidad para acceder a esos mundos y narrarlos de manera atractiva y con precisión construía su relación con el público, que financiaba no sólo esas expediciones al más allá, sino la mirada que sobre ellas le traían. Luego, se comenzó a comercializar esos espacios de charla. Así nació la publicidad.
Resulta relativamente fácil asegurar que esto ya no es así, pero no tan sencillo advertir cuándo comenzó a venderse otra cosa: los medios comerciales de comunicación ya no viven de los relatos que publican, sino de aquellos que ocultan. Su influencia está directamente relacionada con su capacidad de invisibilizar información que sólo comercia entre exclusivos y excluyentes públicos. Este regreso al trono imperial como privilegiada audiencia marca un punto de inflexión en el uso estratégico de la comunicación como forma de eliminar las fronteras entre la sociedad y el mercado, y ha transformado aquello que genéricamente denominábamos "medios masivos de comunicación" en una cosa bien diferente: en medios masivos de formación de opinión. Es decir, en dispositivos de control social. De eso se trata lo que llamamos capitalismo mediático: la construcción de poder basada en controlar, restringir y clasificar los flujos de la información.

Colectivo La Vaca. El fin del periodismo y otras buenas noticias.

26.7.13

Casa de citas: las tribulaciones de wilt.

Mi primer contacto con la obra de Tom Sharpe no fué a través de la saga de Wilt sino por medio de una delicada comedia donde un agente literario en bancarrota que decide impulsar una novela sexual Deteneos hombre al paso de la virgen. Como el autor del manuscrito se niega a aparecer en público, Fensic impulsa un aspirante a escritor a que aparezca como su autor. La novela que se llamaba La Gran Pesquisa era para mi una feroz sátira a las formas de trabajo de la industria editorial, a los intereses detrás de los best sellers, a los escritores frustrados, a los ambiciosos y fundamentalmente a la ignorancia infautada que rodea la vida de los que se dedican a las letras: críticos, periodistas, aspirantes a best sellers, lectores vacuos, etc. Me llamó mucha la atención el estilo de humor de este inglés emparentado con otros autores que utilizaban la ironía como una forma casi moral para criticar un mundo moderno que se ensalza en la ignorancia.

Luego si vino algunos de los libros de la saga de Wilt. La historia de un profesor de lengua Henry Wilt trabajando en una politécnica dictando humanidades en escuelas de distintos oficios Carniceros, Plomeros, etc. Wilt además de lidiar con sus alumnos desinteresados de cualquier literatura, lo tiene que hacer con colegas, con una esposa snob, a la que fantasea con matarla y luego con trillizas. No fue dificil establecer, profesión mediante, algunos links con mi vida cotidiana.

Pero jamás había buscado nada de información ni había leído nada sobre Sharpe. La nota publicada hoy en el suplemento de cultura del diario El País en Montevideo. me hizo conocer más de este escritor. De su particular historia y  de algunas particularidades como por ejemplo asegurar que nunca se había divertido haciendo el amor, por que no le encontraba la gracia a "eyacular en un feo agujero". Estas y otras divertidas anécdotas se pueden leer en la nota completa del impecable suplemento cultural del diario uruguayo El país. Hagan click en El novelista que escribía con un hacha.

Mientras tanto los dejo con un fragmento de Las tribulaciones de Wilt una de las cinco novelas que lo tienen como protagonistas.

"También podría haberse pasado sin lo que encontró sobre su mesa el lunes por la mañana. Era una nota del subdirector pidiendo a Wilt que fuera a verle, y añadía en un tono bastante siniestro "lo antes, repito, lo antes que le sea posible".
-Que me sea posible, y una mierda -murmuró Wilt-. ¿Por qué no puede decir "inmediatamente" y acabaríamos antes?
Con el pensamiento de que algo iba mal y que más valía enterarse de las malas noticias lo antes posible y salir de dudas, bajó dos pisos y atravesó el corredor hasta la oficina del subdirector.
-Ah, Henry, siento tener que molestarle -dijo el subdirector-, pero me temo que hay noticias bastante inquietantes acerca de su departamento.
-¿Inquietantes? -dijo Wilt con suspicacia.
-Alarmantemente inquietantes. De hecho hay un escándalo en la Administración del condado.
-¿En qué han metido las narices esta vez? Si piensan enviar más consejeros como el de la última vez, que quería saber por qué no habíamos juntado las clases de enfermeras pediatras y colocadores de ladrillos, les puede decir de mi parte...
El subdirector levantó una mano para protestar.
-Eso no tiene nada que ver con lo que quieren esta vez. O más bien con lo que no quiren. Y con franqueza, si hubiera usted escuchado su opinión acerca de las clases mixtas esto no hubiera sucedido.
-Yo sé lo que hubiera sucedido -dijo Wilt-, tendríamos ahora entre manos un montón de enfermeras embarazadas y..
-Si quisiera escucharme un momento. Olvídese de las puericultoras. ¿Qué sabe usted de sodomizar cocodrilos?
-¿Que qué sé acerca... he oído bien?
El subdirector asintió.
-Me temo que sí.
-Bueno, si quiere usted una respuesta franca, nunca hubiera pensado que eso fuera posible. Y usted está sugiriendo...
-Lo que le estoy diciendo, Henry, es que alguien de su departamento ha estado haciéndolo. Incluso ha sido filmado.
-¿Filmado? -dijo Wilt todavía aferrado a las aterradoras implicaciones zoológicas de acercarse siquiera a un cocodrilo, para no hablar de sodomizarlo.
-Con una clase de aprendices -continuó el subdirector-; el Comité de Educación se ha enterado y quiere saber por qué.
-No puedo reprochárselo, la verdad -dijo Wilt-, me refiero a que sólo un candidato suicida a conejillo de indias para Krafft-Ebbing podría hacer proposiciones de dar por el culo a un cocodrilo, y aunque sé que tengo algunos maricones dementes como profesores por horas, me hubiese dado cuenta si se hubieran comido a alguno de ellos. ¿Y de dónde sacaron el cocodrilo?"

9.8.12

Casa de citas. Alejandro Dolina habla de la magia de la radio


Revisando librerías de saldo me encontré con un libro del periodista de rock Sergio Marchi dedicó a uno de sus amores: la radio. Para los que nos formamos con ese medio y amamos el lenguaje radial, la recorrida que plasma Marchi en Cinta Testigo es la de los protagonistas de la radio en Argentina en los últimos cuarenta años. En primera persona desfilan entre otros entrevistas a Lalo Mir, a Vernacci, a la Mancuso, a Cerasuolo y muchos otros más. Todo matizado por anécdotas personales de Marchi como oyente y como protagonista de la radio argentina.
Es una lástima que el libro no sea más publicitado y que haya ido a parar a los saldos pero es altamente recomendable para los que les interesa la historia de este medio o para los que quieran aprender de los que hacen la radio.

En Cinta testigo hay una entrevista a Dolina que se despacha contra lo que algunos llaman "la magia de la radio". De ahí viene esta cita.

"¿Magia de la radio? Algunos creen que es una magia que consiste en la percepción incompleta del fenómeno artístico. Suele decirse que como uno no ve lo que está sucediendo, entonces se lo imagina mejor de lo que es. Esto admite muy serios reparos. Llevar este pensamiento a su expresión más completa equivaldría a decir que el mejor hecho artístico sería cuya percepción es nula, porque entonces la imaginación podía cubri no sólo un tramo del hecho sino todo el hecho. Entonces ya que nos gusta oir a una persona pero no verla, podríamos mejorar esta ilusión y acrecentar la magia apagando la radio, ya que la radio apagada sería el summun de esta magia y la magia sería completa. Cuando uno dice que hay que dejar que el lector, que el espectador o que el oyente completen con su imaginación el hecho artístico, está diciendo lo siguiente: está diciendo que es necesario, como pedía Coleridge, interrumpir la incredulidad y ponerse en etado de fe poética, pero no está diciendo que el oyente tiene que escribir el tercer ato. No está diciendo eso; eso es tenerle mucha fe al oyente. Pedir que el oyente suplante a Shakespeare es pedirle mucho. Lo que sí creo es que todos los géneros tienden a convertir las dificultades de su percepción en una virtud expresiva. Por ejemplo, el teatro: como no puede presentar escenarios naturales, como no puede cambiar la escenografía instantáneamente, como no nos puede dar una persecución en el sentido cinematográfico, apela a una serie de trucos que son el idioma, pero también las elipsis. Y crecen unos recursos teatrales de extraordinario efecto, que si no fuera por la dificultad de poner una historia que ha sucedido en distintos lugars en ese rectángulo, no habrían florecido. Con la radio lo mismo; la radio es un caso de ausencia imperfecta. Estamos pero no estamos. Está solamente nuestra voz, y esa que es al principio una dificultad viene a ser el disparador de extraordinarias ideas que incluso no funcionarían en un escenario y no funcionarían si lo viéramos, o funcionarían peor. Eso sí, admito, puede ser la magia de la radio, como existe la magia del teatro, e incluso hasta la magia del cinematógrafo, que tampoco tiene un poder ilimitado. Y también las dificultades del cine se convierten en disparadores de un lenguaje cinematográfico mucho más rico y sugerente y lleno de elipsis, pero también de metáforas, de metonimias y de reemplazos y de sustituciones, que después de todo son el arte"

Marchi, Sergio. Cinta testigo. Ed. Sudamericana, 2002

8.8.12

Betty boop (o Betibú) y las flappers según Claudia Piñeiro


Tanto fue el interés por Betty Boop que en una de las reuniones de tercer domingo de mes para lectura de diarios las amigas suspendieron las noticias y se dedicaron exclusivamente a intercambiar la información que cada una traía acerca del cartoon. La más proplija, como siempre, fue Carmen, que no sólo tenía los textos ordenados y subrayados sino que cada vez que leía citaba la fuente: la mayoría de las veces Wikipedia. ¿Pero no es que a los alumnos les dicen que investiguen en lugar de sacar todo de la Wikipedia?. Yo no, contestó Carmen, a Wikipedia le hacen mala prensa porque es el sitio más democrático que existe: hecho entre todos, para todos, sin línea editorial. Ése es el verdadero problema, lo que verdaderamente les molesta: quién es el dueño del saber, de la información, dijo. Y sin más empezó a leer el material acerca de Betty Boop: nació -o la palabra que se utilice para cuando quien nace es un dibujo animado- en 1930. Apareció por primera vez en agosto en el dibujo Dizzy Dishes, en la serie Talkartoon producida por Max Fleischer. La creó Grim Natwick, un reconocido animador de la época, tomando como modelo a la cantante Helen Kane, la del hit "I wanna be loved by you", que murió a las 62 años de un cáncer de pecho contra el que luchó por más de diez años, acompañada hasta el último minuto por su marido de 27.



Mirala a Helen, dijo Paula Sibona. Kane en aquel momento trabajaba para la Paramount Pictures, distribuidora de la serie, siguió Carmen. El dibujo de Natwick empezó siendo un caniche francés y de a poco fue tomando forma humana. Recién en 1932 Betty Boop -que todavía no había sido bautizada- fue evidentemente una mujer, cuando las orejas largas se convirtieron en sus característicos aros de argolla y su trompa negra en una nariz pequeña y respingada. En ese mismo año los productores se dieron cuenta de que ella era mucho más popular que su novio Bimbo, y dejó el lugar de personaje de apoyo en en Talkartoon para ser protagonista y recibir el nombre que después heredaría nuestra amiga en su versión fonétic: Betty Boop. Betibú.
El dibujo de Natwick fue la primera mujer
flapper que apareció en un cartoon. En los años 20 se empezó a llamar "chica flapper" a mujeres jóvenes que desterraron o adaptaron a otros usos el tradicional corsé, redujeron el largo de sus polleras y se cortaron el pelo de manera no convencional. Mujeres a las que les gustaba escuchar jazz y bailarlo en clubes privados, un ritmo que aún no era tan escuchado, y mucho menos bailado, por la mayoría de la gente. Una flapper desafiaba todo el tiempo el estereotipo de mujer impuesto hasta esa época y transgredía la forma en que se suponía que una mujer debía comportarse: fumaba, tomaba bebidas fuertes y se maquillaba poco. O, en el otro extremo, se maquillaba como sólo hasta entonces lo hacían las actrices o las prostitutas. ¿Siempre en el mismo paquete nos tienen que poner?, se quejó Paula Sibona. La cara con polvo blanco, y las cejas y las pestañas bien negras para resaltar el rojo de los labios delineados con rouge "aprueba de besos". Y muchas pulseras y collares de cuentas. Zapatos de taco alto para salir cómodos para trabajar. Mas allá de las discusiones acerca de su origen, la palabra flapper apareció en Estados Unidos con la película protagonizada por Olive Thomas llamada The flapper, en 1920, que retrataba el modo de vivir de este estilo de mujeres. Thomas era considerada la auténtica flapper y fue recordada, más que como actriz muda, por su trágica muerte: a los veintiséis años, en un hotel de Paris, luego de haber salido de copas por bares de Montparnasse con su marido Jack Pickford, Olive Thomas bebió una botella de bicloruro de mercurio -una sustancia que Pickford usaba como solución tópica externa por su sífilis- que le produjo la muerte unos días después en Hospital Americano en Neuilly, en las afueras de París. La acompañaban Pickford y su cuñado cuando murió. A falta de otras pruebas la justicia creyó la versión del accidente, aunque hubo sospechas acerca de si se trató de un suicidio o de un asesinato.



La aparición de este nuevo estilo de mujer, siguió Carmen después del postre, coincidió historicamente con la Primera Guerra Mundial y algunas de sus consecuencias: la escasez de hombres - Decímelo a mí, apuntaría Paula Sibona-, la necesidad de la mujer de incorporarse al mundo laboral, la moda dictada por lo que usaban las actrices, bailarinas y cantantes de la época. ¡Por qué escritores como Sott Fitzgerald o Anita Loos popularizaron la imagen de las flappers como mujeres atractivas, seductoras e independientes y en cambio Dorothy Parker les dedicó un texto llamado Flappers: Una canción de odio? Y mientras Carmen leía ese texto, Nurit se preguntaba si a ella, a quien le gustaba Dorothy Parker, podía se Betibú. ¡Le gustaba a ella de verdad Dorothy Parker? Dorothy Parker murió a los setenta y tres años, tenía algunos más que Helen Kane y treinta y nueve años más que Olive Thomas a la hora de sus muertes, pero, a diferencia de la cantante que inspiró la imagen de Betty Boop y de la actriz icono de las flappers, Parker murió en un hotel de New York acompañada por su perro y un vaso de whisky. Otra vez las preguntas de Nurit: ¿Quién estaba mejor acompañada al morir? ¿Quién es más fiel y amorosa compañía: un marido casi cuarenta años más joven, un marido sifilitico y sospechado de asesinato, o un perro y un vaso de whisky?. Las flappers eran populares pero sucumbieron -como tantos- a una crisis económica: el Crack y la Gran Depresión de 1930. La década trajo un resurgimiento de las ideas conservadoras y de los mandatos religiosos, que veían con malos ojos la vida liberal, no sólo desde el punto de vista sexual, de estas mujeres. Incluso el dibujo Betty Boop suavizó algunos de sus rasgos durante esta época: a la pobre primero le alargaron la pollera, después le cerraron el escote, y por fin le sacaron la liga: Pero la verdadera Betty Boop sobrevivió a la censura y varios símbolos flappers quedaron como guiño de género para las generaciones futuras. Al menos para las generaciones futuras en el mundo occidental , que no es el mundo completo.
Betty Boop fue, es y será definitivamente una mujer sensual y sexual. Eso es lo que importa. Usa vestido corto y portaligas, muestra sus pechos con buenos escotes, los personajes con que comparte la serie intentan espiarla cuando se baña, le gusta bailar el hula hula bamboleando las caderas y repetir su frase Boop Boop a Doop mientras baila -frase que Helen Kane intentó impedir que se usara entablando un juicio contra la productora que finalmente perdió la actriz_. Betty Boop fue una de las primeras en hacer un cameo participando en Popeye el Marino. En los 60 le dieron color en la pantalla y en los 80 explotó el boom de su merchandasing; hoy hay desde bombachas hasta tarjetas de crédito Visa del Bank oif América con la imagen de Betty Boop. En 1988 hizo otro cameo en una película que terminó ganando un Oscar: ¿Quién engañó a Roger Rabbit?. En 1994, una de sus películas de 1933, Snow White, fue seleccionada por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para que forme parte de su videoteca y sea preservada en el Archivo Nacional de películas.
¿Saben las chicas del secundario que la llevan estampada hoy en sus carpetas, cartucheras, mochilas o remeras qué representa Betty Boop? ¿Saben que tuvo que llamarse a la calma en los 30?¿Por qué esa mujer cartoon reaparece con tanta fuerza en el siglo XXI? ¿Es Betty Boop sólo un producto más de marketing que consumimos sin pensar?



Extraído de Betibú de Claudia Piñeiro

14.6.12

El periodismo para Henning Mankell (Casa de citas)


En la novela La flasa pista de Henning Mankell encontré este parrafo dedicado al periodismo.


(...)Fue Ture Svanberg el que me enseñó el oficio de periodista. Solía decir que había dos tipos de escritores. "Uno es el tipo que cava la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre devolviendo la tierra abajo. Él también es periodista. Entre ambos siempre hay un duelo. La lucha de fuerza del tercer poder del Estado por el dominio que nunca acaba. Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo". Y así era. Lo aprendí con rapidez, a pesar de tener sólo quince años. Los hombres del poder siempre tienen empresas de limpiezas y funerarias simbólicas. Hay cantidad de periodistas que no dudarían en vender sus almas por ejecutar sus recados. Volver a tapar la tierra. Enterrar los escándalos. Elevar las apariencias a verdades, garantizar la ilusión de la sociedad limpia."

2.6.12

Gay Talese cuenta qué es para él escribir.

"A mí me cuesta mucho trabajo escribir. Me encanta el reportaje y creo que soy un reportero natural. Pero al escribir, nada me satisface. Estoy lleno de ese sentido católico del fracaso, de la ineptitud, de la falta de merecimiento. No soy lo suficientemente bueno, podría ser mejor: este es el mantra que me repito a cada rato."

"Soy como un sastre que cose y cose y cose. No escribo en grandes saltos. Escribo un poquito a la vez y construyo en forma progresiva, Me gustaría ir en linea recta, pero no puedo evitar los giros y los desvíos. Sólo que no veo que haya tomado por un desvío hasta que he avanzado más por el camino. Soy como un ciego que maneja un camión a través de un túnel sin luces. No puedo ir rápido porque las luces son opacas y el túnel es estrecho. A veces giro y voy en otra dirección. Pero entonces tengo que retroceder para encontrar el camino."

Gay Talese (Ocean City, 7 de febrero de 1932) es un escritor norteamericano. A principios de la década del sesenta escribió para el diario The New York Times y ayudó a definir (juntamente con Tom Wolfe) el periodismo literario o "reportaje de no ficción", también conocido como "Nuevo Periodismo" . Sus más reconocidos articulos hablan acerca de Joe DiMaggio, Dean Martin y Frank Sinatra. Justamente sobre este último artista publicamos en El bazar una crónica de Gay Talese: Sinatra está resfriado.

Visitá la página oficial de Gay Talese

9.9.11

Para que haya una nación de lectores por Mempo Giardinelli.


Un fragmento del discurso que dió Mempo Giardinelli en la apertura del 16 Foro de Fomento de Lectura que se realizó en agosto:

"Ahora es necesario que todos y todas se pongan a leer, empezando por los maestros y los bibliotecarios. Y los papás y las mamás de los chicos, todos y todas, o sea la ciudadanía, que es la protagonista de la democracia. A ellos tenemos que convertirlos en lectores. No sólo a los chicos. Es a los grandes a los que hay que cambiar. A los grandes tenemos que orientar hacia la lectura, porque si los grandes leen, leen los chicos. Y si los grandes se embrutecen con la telebasura, los chicos también. Es así de sencillo. Leer también es ver menos televisión, como es aprender a ser espectadores conscientes y críticos. Única manera de preservarse de la imbecilidad y la mentira cotidianas que ofrece la telebasura argentina. Por supuesto que cuando digo "los grandes" me refiero también a los funcionarios, los dirigentes, los empresarios. El drama de este país está en los adultos; no en los chicos. Son los adultos los que no leen. Incluso es evidente que muchos profesionales, y los dirigentes de todas las disciplinas y actividades, también dejaron de leer. Y se les nota..."


19.2.11

Casa de citas. Paco Ignacio Taibo II explica para qué sirve el periodismo.


En las novelas de Paco Ignacio Taibo II abundan los protagonistas cuya profesión es el periodismo. Personalmente me quedo con dos, la excepcional Cuatro manos (a la que creo de lectura obligatoria para cualquier aspirante a periodista y de la que me ocuparé en algún momento) y una muy corta que se llama Sintiendo que el campo de batalla...de cuya edición por El juglar, publicada en 1989 extraemos la siguiente casa de citas.

"A ver, profe, vuelvame a decir para qué sirve el periodismo - le pedí sentandome en el suelo del patio. Santos deapareció en el interior de la casa. Volvió con un puro encendido que desprendía una fina línea de humo. Mientras hablaba, el puro hacía dibujitos en el aire.

- Es la última pinche barrera que nos impide caer en la barbarie. Sin periodismo, sin circulación de información, todos levantaríamos la mano cuando el big brother lo dijera. Es la voz de los mudos y el oído extra que Dios le dió a los sordos. Es el único pinche oficio que aún vale la pena en la segunda mitad del siglo XX. Es el equivalente moderno de la piratería ética, el aliento de las rebeliones de los esclavos. Es el único puñetero trabajo divertido que áun puede practicarse. Es lo que impide el regreso al simplismo cavernario. Contradictoriamente, es un asunto donde nuevamente hay cosas eternas: la cerdad, el mal, la ética, el enemigo. Es la mejor literatura, porque es la más inmediata. Es la clave de la democracia real, porque la gente tiene que saber qué está pasando para decidir cómo se va a jugar la vida. Es el reencuentro entre las mejores tradiciones morales del cristianismo primitivo y las de la izquierda revolucionaria de fines del siglo XIX. Es el alma de un país. Si periodistas todos seríamos muertos y la mayoría ciegos. Sin circulación de información verídica todos seríamos bobos. Es también el refugio de las ratas, la zona más contaminada, junto con las fuerzas policíacas, de toda nuestra sociedad. Un espacio que se dignifica porque lo compartes con los tipos más abyectos, más serviles, mas mandilones, más corruptos. Y por comparación te ofrece las posibilidades de la heroicidad. Es como si metieran el cielo y el infierno en una licuadora y tuvieras que trabajar en movimiento. Es una albañilería del sentido común... ¿Con eso tienes o le sigo?"

26.1.11

De correctores y errores.

"Desde hacía algunos años, las ideas foráneas les quitaban contemporaneidad a los correctores, los tornaban vampiros que, agazapados en las tinieblas, les hundían los colmillos a los errores y se nutrían de su sangre amarga, para que el mundo moderno los desafectara del circuito productivo, les pagara con la expulsión sus desvelos.
La derrota de una especialización como la suya se le podía atribuir no sólo a la consultora, sino también a esa época con una oferta informativa tan variada, tan abrumadora, que los lectores comunes ponían en un plano muy secundario la dignidad de la escritura. Les bastaba con el mareo sensacionalista, con los bombardeos de imágenes, con los flashes cegadores. Sus intereses eran brutales, acelerados. Estaban tan acostumbrados a la avidez, a la sorpresa permanente, que ante el desabrido título "Un hombre murió en Nueva York", se precipitarían para averiguar las causas."

Absolutamente cosas de la casualidad. Cuando leía La culpa del corrector de Manuel López de Tejada me encontré con dos tapas de diarios nacionales



Quizás sea cierto que a los mejores cazadores se les escapa la liebre, pero cuentan por ahí que en el Gran diario argentino ya no hay cazadores.

Lo cierto es que el oficio de corrector parece estar en retirada y no precisamente por la excelencia de los periodistas sino por una razón mucho mas poderosa para las empresas: la reducción de costos.

La culpa del corrector es una novela corta del rosarino Manuel Lopez de Tejada y habla permanentemente de la retirada forzosa de los correctores. El corrector Ortigala que trabaja en el Decano amanece un día con la cara del Jefe de Información General Anselmo Res. Un despertar al estilo Gregorio Samsa en La metamorfosis pero en el medio de la llegada al diario de un grupo empresario español que busca cerrar la sección de corrección por improductiva.
Bajo esa situación comienzan a desfilar otras historias de integrantes de la sección y del diario: Inés, El Bardo, Ballester y fundamentalmente Angel Martini, un fundamentalista de la corrección, obsesionado con las amenazas de la gramática y el lenguaje.
"Luego en la calle, mientras se alejaban del lugar, Martini le contó a Elvira su fijación por corregir todo, por llevar un marcador rojo hasta en el bolsillo del pijama que a veces empuñaba dormido para mejorar textos irreales. Pero aun cuando sólo consiguiera garabatear las sábnas, se le figuraba un arma indispensable, que más de una vez apretó entre los dientes para escalar en las madrugadas paredes de su barrio, con el propósito de retocar carteles caseros, obviedades tales como "Pinto casas a domicilio".
De igual modo se comportaba con los papeles sucios de la acera, con los cuadernos de los niños, a a quienes se los requería en los parques, y con las cartas de sus novias. Por eso, varias de ellas sufrieron decepciones, traducidas en llantos o reproches histéricos, cuando él les exponía destripadas sus cursilerias y sus abusos de las palabras te amo, por no señalar ciertas expresiones obscenas, que pretendian en vano imitar una conciencia ardiente."
Martini que muere a lo largo de la novela es una especie de metafora de la voluntad del hombre para corregir, pero también de la futilidad de este gesto. El resto de la novela no lo cuento demasiado pero la recomiendo para los amantes del lenguaje y para aquellos que quieran acercarse a la difícil relación entre los medios de comunicación y el lenguaje.
Lopez de Tejada, corrector él mismo, compuso una novela muy bien escrita con todo el background de haberse desempeñado en esa función en La Capital de Rosario, el "decano" de la prensa argentina.
Cuando comencé la facultad tuve un profesor Néstor Amilcar Cipriano que nos habló de su deseo de establecer alguna ordenanza o ley que permita corregir las faltas de ortografía de los carteles callejeros. Lo que para Martini era un acto individual casi de justiciero para don Cipriano era la necesidad de poner orden en tanto caos.

19.1.11

Casa de citas Santiago Gamboa


"(...)Se dicen muchas mentiras en mi profesión, pero todas se perdonan porque al fin y al cabo uno tiene que vivir de algo, y escribir en un periódico no es mejor ni peor que ser, por ejemplo, cajero de un banco o corredor de bolsa. Es sólo una forma más de pasar el día que permite, con cierta dignidad, rellenar la casilla de profesión del pasaporte con la pomposa palabra de 'periodista'. Permite también, como toda actividad profesional, exceder los límites y llegar a ser alguien de prestigio. Éste es el sueño secreto del pequeño redactor, pues el material con el que escribe es el mismo que utilizan los grandes periodistas, aquellos a quienes todos respetan. Napoleón decía que la bayoneta de cada humilde soldado podía contener el bastón de un mariscal. Y aquí lo mismo, pues los periodistas rasos, como yo y tantos otros, buscamos hasta la derrota esa historia que tal vez nos lleve al triunfo, aún a sabiendas de que, matematicamente, es tan difícil de encontrar como los números correctos de una quiniela."

"Un periodista que lee literatura es mejor que uno que no lee, del mismo modo que una persona que lee literatura es mejor que una persona que no lee literatura." dice Santiago Gamboa en una entrevista que le hacen en el sitio de FNPI (y que quizás publique aquí) anunciando el taller sobre periodismo y literatura que dicatará, ay quien pudiera viajar, en México en febrero. La cita anterior pertenece al cuento Urnas por Santiago Gamboa contenido en la antología Líneas aéreas, Ed Lengua de trapo.

5.11.10

Casa de citas: Mankell


En la novela La flasa pista de Henning Mankell encontré este parrafo dedicado al periodismo.


(...)Fue Ture Svanberg el que me enseñó el oficio de periodista. Solía decir que había dos tipos de escritores. "Uno es el tipo que cava la tierra en busca de la verdad. Está abajo en el hoyo echando la tierra hacia arriba. Pero encima de él hay otro hombre devolviendo la tierra abajo. Él también es periodista. Entre ambos siempre hay un duelo. La lucha de fuerza del tercer poder del Estado por el dominio que nunca acaba. Tienes periodistas que quieren informar y descubrir. Tienes otros que ejecutan los recados del poder y contribuyen a ocultar lo que realmente está ocurriendo". Y así era. Lo aprendí con rapidez, a pesar de tener sólo quince años. Los hombres del poder siempre tienen empresas de limpiezas y funerarias simbólicas. Hay cantidad de periodistas que no dudarían en vender sus almas por ejecutar sus recados. Volver a tapar la tierra. Enterrar los escándalos. Elevar las apariencias a verdades, garantizar la ilusión de la sociedad limpia."

10.10.08

Zaffaroni y los tóxicos

“Soy un consumidor de tóxicos –inició su discurso Raúl Zaffaroni, mientras en el público se detectaban gestos de sorpresa–. Tomo vino, pero tomo cada tanto. Algunos abusan y se emborrachan. Pero hay otros que toman y se hacen dependientes. En esos casos es que el ámbito del alcohol se vuelve criminógeno y parece tener una incidencia bastante alta en el homicidio en algunas provincias. Para controlarlo, entonces, aparece la idea ‘¿y si lo prohibimos?’, suponiendo que de esa forma se opera la desaparición. Pero en lugar de eso, lo que ocurre es que se eleva el precio y al mismo tiempo se lo priva del control de calidad. Es el momento de la Ley Seca. Y se produce una división por capacidad económica. Hay quien puede comprar un mejor tóxico, digamos que puede pagar que le traigan de contrabando un whisky importado, y hay otro que no puede pagar y compra alcohol metílico y se queda ciego. Lo que hizo la prohibición entonces fue elevar el precio, dividir por clases sociales, impedir el control de calidad, generar las industrias ilícitas y los servicios de distribución ilícitos. El proteccionismo estatal interviene pero para terminar favoreciendo a la empresa ilícita más poderosa, que es la que sobrevive.”
(Publicado en Página/12 hoy. Para leer la nota completa clickeá aca)